Terapia de pareja: señales de que ha llegado el momento de pedir ayuda

Todas las parejas atraviesan momentos difíciles. Las diferencias, los desacuerdos o las etapas de mayor distancia emocional forman parte de muchas relaciones y no significan necesariamente que algo esté roto.

El problema aparece cuando determinadas situaciones comienzan a repetirse, generan sufrimiento o hacen que la relación se convierta en una fuente constante de tensión.

A veces, ambos miembros de la pareja saben que algo está ocurriendo, pero no consiguen identificar exactamente qué. Otras veces saben perfectamente cuál es el problema, pero cada intento de solucionarlo termina en la misma discusión.

Y entonces aparece una pregunta muy habitual:

¿Lo que nos ocurre podemos resolverlo por nuestra cuenta o ha llegado el momento de acudir a terapia de pareja?

No existe una respuesta idéntica para todas las relaciones. Sin embargo, sí hay algunas señales que pueden ayudarnos a identificar cuándo buscar acompañamiento profesional puede ser beneficioso.

La terapia de pareja no es solamente para relaciones al límite

Uno de los principales errores relacionados con la terapia de pareja es pensar que debe ser el último recurso antes de una separación.

No tiene por qué ser así.

La terapia también puede servir para comprender qué está ocurriendo antes de que el conflicto se haga más profundo.

En ocasiones, el objetivo será recuperar la comunicación o trabajar determinados problemas. En otras, puede ayudar a tomar decisiones sobre la propia relación desde una mayor comprensión.

Por eso, no es necesario esperar a que la convivencia sea insostenible para pedir ayuda.

7 señales de que puede ser un buen momento para acudir a terapia de pareja

1. Discutís siempre por las mismas cosas

El motivo aparentemente puede cambiar: las tareas de casa, el dinero, la familia, los horarios, el tiempo libre…

Pero la discusión acaba siendo prácticamente la misma.

Cuando determinados conflictos se repiten sin llegar a resolverse, puede existir un problema más profundo que no estamos consiguiendo identificar.

La terapia permite observar esas dinámicas desde fuera y comprender qué necesidades, emociones o dificultades están manteniendo el conflicto.

2. Hablar de determinados temas termina siempre en una discusión

Hay parejas que terminan evitando ciertos temas porque saben cómo acabará la conversación.

Al principio puede parecer una manera de evitar conflictos, pero con el tiempo los asuntos pendientes se acumulan.

Aprender a comunicarse no significa estar siempre de acuerdo. Significa poder expresar necesidades, desacuerdos y emociones sin que cada conversación se convierta en un enfrentamiento.

3. Sentís que os habéis distanciado

No siempre existe una gran discusión detrás de una crisis de pareja.

A veces simplemente aparece distancia.

La relación empieza a funcionar casi de forma automática: responsabilidades, trabajo, hijos o hijas, obligaciones, rutinas…

Y poco a poco desaparecen la comunicación, la intimidad o los espacios compartidos.

Sentirse lejos emocionalmente de la pareja también puede ser una razón para detenerse y observar qué está ocurriendo.

4. Se ha perdido la confianza

La confianza puede verse afectada por diferentes situaciones: una infidelidad, una mentira, determinadas conductas o una acumulación de pequeñas decepciones.

Cuando se rompe, recuperar la seguridad en la relación puede resultar complicado.

La terapia de pareja puede ofrecer un espacio donde comprender lo ocurrido, expresar el impacto emocional y valorar si es posible reconstruir esa confianza.

5. Una de las partes siente que siempre cede

Una relación saludable necesita cierto equilibrio.

Cuando una persona siente constantemente que sus necesidades quedan en segundo plano, pueden aparecer frustración, resentimiento o sensación de no ser escuchada.

Aprender a poner límites y expresar las propias necesidades es fundamental tanto para el bienestar individual como para la relación.

Este punto está especialmente relacionado con la autoestima. Cuando nos cuesta reconocer nuestras propias necesidades o tenemos miedo de decepcionar, también puede resultar difícil establecer límites dentro de la pareja.

6. La relación genera más ansiedad que bienestar

Una relación puede atravesar etapas complicadas, pero vivir permanentemente en alerta, con miedo al conflicto o con una preocupación constante por lo que hará o pensará la otra persona merece atención.

En algunos casos, la ansiedad no surge únicamente de factores individuales, sino también de determinadas dinámicas relacionales.

Comprender qué está generando ese malestar es un paso importante para decidir cómo abordarlo.

7. Habéis intentado solucionarlo, pero volvéis al mismo punto

Quizá habéis hablado muchas veces.

Habéis prometido cambiar determinadas cosas.

Durante unos días parece que todo mejora.

Y poco después vuelve a ocurrir exactamente lo mismo.

Cuando existe voluntad de mejorar, pero las herramientas que estamos utilizando no funcionan, buscar acompañamiento profesional puede ayudar a encontrar una forma diferente de afrontar el problema.

¿Qué se trabaja en terapia de pareja?

Cada relación es diferente, por lo que el proceso dependerá de la situación y de las necesidades existentes.

Entre otros aspectos, la terapia de pareja puede trabajar sobre:

  • La comunicación.
  • La gestión de conflictos.
  • Las necesidades emocionales.
  • Los límites.
  • La confianza.
  • La intimidad.
  • Los cambios vitales.
  • Las expectativas sobre la relación.
  • Las dinámicas que se repiten.
  • La toma de decisiones.

El objetivo no consiste en determinar quién tiene razón.

Se trata de comprender qué está ocurriendo dentro de la relación y facilitar nuevas formas de comunicación y gestión del conflicto.

¿Ir a terapia significa que tenemos que continuar la relación?

No.

Y esta es una cuestión importante.

La finalidad de la terapia de pareja no debería ser mantener una relación a cualquier precio.

En determinados casos, el proceso puede ayudar a reconstruir el vínculo. En otros, puede servir para comprender que la relación ha llegado a otro punto y acompañar una toma de decisiones.

El objetivo debe ser generar comprensión y favorecer decisiones más conscientes y saludables para las personas implicadas.

¿Y si mi pareja no quiere acudir a terapia?

También es una situación frecuente.

No podemos obligar a otra persona a iniciar un proceso terapéutico.

Sin embargo, si una situación de pareja está generando malestar, es posible trabajar individualmente aspectos como los límites, las necesidades emocionales, la autoestima, la dependencia o la manera de afrontar los conflictos. Cambiar nuestra forma de responder a determinadas situaciones también puede modificar algunas dinámicas relacionales

Terapia de pareja en Jerez de la Frontera

Si lleváis tiempo intentando resolver los mismos problemas y sentís que no conseguís avanzar, buscar ayuda profesional puede proporcionar un espacio diferente desde el que comprender la relación.

En Crecer y Renacer, en Jerez de la Frontera, el acompañamiento psicológico parte de las circunstancias y necesidades particulares de cada caso.

Pedir ayuda no significa que una relación haya fracasado.

En ocasiones significa simplemente reconocer que las herramientas utilizadas hasta ahora ya no están siendo suficientes.

Antes de terminar, una pequeña reflexión

Puedes detenerte un momento y pensar en estas preguntas:

  • ¿Podemos hablar de lo que nos preocupa sin terminar haciéndonos daño?
  • ¿Me siento escuchado o escuchada dentro de mi relación?
  • ¿Puedo expresar lo que necesito?
  • ¿Los mismos conflictos aparecen una y otra vez?
  • ¿Siento que seguimos funcionando como un equipo?
  • ¿Existe voluntad por ambas partes de comprender qué está ocurriendo?

Son simplemente preguntas que pueden ayudar a observarla desde otro lugar.

Gracias por dedicar unos minutos a esta lectura

Si has llegado hasta aquí, gracias por dedicar este tiempo a reflexionar sobre algo tan importante como nuestras relaciones.

No existen relaciones perfectas. Existen relaciones en las que podemos aprender a comunicarnos, comprendernos y tomar decisiones más conscientes.

Y, cuando hacerlo sin ayuda resulta difícil, pedir acompañamiento profesional también puede formar parte de ese proceso.

Gracias por formar parte de Crecer y Renacer. Nos vemos en el próximo artículo.

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